Cómo lavar, estirar y almidonar un tapete de ganchillo
Recién terminado, un tapete de filet suele verse arrugado y con los bordes torcidos. Es normal. El acabado —lavar, estirar y, si quieres, almidonar— es lo que lo transforma.
Lo que necesitas
- Agua tibia y un poco de jabón suave.
- Una superficie donde clavar alfileres: una plancha de corcho, un colchón de goma eva o una toalla doblada sobre la cama.
- Film transparente o una toalla limpia para proteger la superficie.
- Alfileres inoxidables, para que no dejen manchas de óxido.
- Almidón: en espray, o maicena para hacerlo en casa.
1. Lavar
Deja la pieza unos minutos en agua tibia con jabón suave, apriétala con suavidad (sin retorcer) y aclara. Envuélvela en una toalla y presiona para quitar el exceso de agua.
2. Estirar con alfileres
Coloca la pieza húmeda boca abajo sobre la superficie. Empieza por las esquinas o por los puntos opuestos, y luego clava un alfiler cada pocos centímetros. En el filet, fíjate en que las filas de cuadros queden rectas: si usas una tela de cuadros o una regla debajo, es más fácil.
3. Almidonar
En espray: pulveriza sobre la pieza ya estirada, deja secar y repite si la quieres más firme.
Con maicena: disuelve una cucharada en un vaso de agua fría, añade otro vaso de agua y calienta removiendo hasta que se vuelva transparente. Deja enfriar, sumerge la pieza, escurre sin retorcer y estírala con alfileres.
Deja secar del todo, sin sol directo, antes de quitar los alfileres. Si quieres rematar, plancha por el revés con un paño fino encima.
¿Y para piezas que tienen que quedar muy rígidas?
Para un cuadro enmarcado o un adorno que debe mantener la forma se usa a veces cola blanca rebajada con agua. Queda muy firme, pero no se puede lavar después, así que resérvala para piezas decorativas.